
Un día, mientras la niña
se paseaba por los alrededores y miraba su reflejo en un lago, de repente, del
agua salió un niño como ella que se veía triste.
El niño se
llamaba Dengor, pero se desvaneció en cuanto la niña le preguntó si podía ayudarlo a
ser feliz.
Maad-liaan
atravesó un portal para salir del valle de Za Dalon a buscar a Dengor.
Ahí, se
encuentra con un montón de personas y animales parlantes.
Cuando llega
a su objetivo, descubre que Dengor no es un niño normal...
Este libro me gustó mucho porque tiene mucha magia y fantasía. Me encanta la idea de que haya animales parlantes. También me gusta que haya dragones y que de uno de los huevos de Daya, la dragona, salga un ser humano.
Otra cosa
que me parece muy ingeniosa es que Dengor, el enamorado de la cría de Daya, sea
de día un lobo y de noche un niño.
También está
bueno el final porque termina con una canción que tiene muchas rimas.